Para variar, un rumor divertido:

Reliable, inside sources who understandably wish to remain anonymous have confirmed to me that (and I kid you not) Google’s recruiters have been directed to hire every attractive single woman they can.

Lo dice ( vía ).

Google cumple años; siete, exactamente. Ya que últimamente muchos nos mostramos en mayor o menor medida criticones con Google (el lema de Threadwatch o Gray Hat News debería ser “Bitching about Google for fun and profit”), podríamos aprovechar este día para recordar lo mucho de bueno que ha hecho y sigue haciendo. La revolución que supuso su irrupción en el mundo de los buscadores. La posibilidad que muchos modestos editores de páginas web de todo el mundo tienen de ganarse la vida gracias a AdSense, un programa de publicidad que no está diseñado para lucrarse a costa de los editores sino de lucrarse junto a los editores. La facilidad de quienes ofrecen un producto o servicio a través de Internet de encontrar clientes potenciales a través de AdWords (ya sé, ya sé, Overture…). Lo sencillo que Gmail hace mantener una cuenta de webmail. Y pese a ciertos errores y cierta soberbia, siguen manteniendo la prioridad de hacer que los resultados de su buscador sean los mejores posibles.

Por una parte. En internet: banners, anuncios de texto, incluso pop-ups. Fuera de internet: vallas, anuncios en TV, cuñas radiofónicas. Todo publicidad honesta. La acepto totalmente. Es uno de los precios a pagar por vivir en una sociedad con lavavajillas y adsl.

Por otra parte. Compañías que consiguen que la gente trabaje para ellos a cambio de nada (o incluso pagando por ese privilegio). Marcas que consiguen ser sinónimos de estatus, gente que expresa su yo ideal a través de las marcas. Nike, Audi, Coca-Cola. Apple, Google.

Los enlaces siempre han estado ahí, pero al principio se valoraban por las visitas que aportaban, no tanto por el enlace en sí.

Llega Google, revoluciona el mundo del buscador, y hace de su valoración de los enlaces uno de sus argumentos de venta entre los más geeks.

No puedes tener el impacto que Google ha tenido en Internet sin influir en ella. De la misma manera que han cambiado para siempre los hábitos de navegación, también han cambiado las actitudes de los webmasters. En especial, ha creado la economía de los enlaces.

Imagina que descubres en tu casa una caja llena de canicas. Son muy bonitas y repartes algunas entre tus amigos, entre tus conocidos, entre la gente que te cae bien o simplemente, entre todos aquellos que te lo piden educadamente. ¿Por qué no? Después de todo, no te han costado nada.

Poco después, a causa de la falta de metal, el gobierno decide que las canicas se considerarán moneda de curso legal.

¿Sigues repartiendo tus canicas libremente, como antes, o a partir de ahora las canjeas a cambio de productos y servicios?

“Fucking Eric Schmidt is a fucking pussy. I’m going to fucking bury that guy (…). I’m going to fucking kill Google.”

Lo dice.