¿Por qué tienen que ser blogs? ¿Por qué no pueden ser splogs? ¿Acaso no sienten ellos también el dolor de ser ignorados por el 99,99% de la humanidad? ¿Si los pinchas, acaso no sangran? ¿Acaso no nos proporcionan horas de diversión implementando medidas anti-spam en nuestros blogs? Yo reclamo un día también para los ignorados, vilipendiados, odiados, humanos splogs. O por lo menos, una hora. O media. Diez minutos. ¿Cinco? ¿Un suspiro?

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